“Defender el derecho de elegir la
preferencia sexual no es asunto
exclusivo de los homosexuales, es un asunto que compete a todos, porque llegar
al punto de elegir libremente su sexualidad, es un derecho que ha costado
sangre, sudor y lágrimas a las naciones modernas” (Abel Pérez rojas,1970).
Hablar
de homosexualidad, es hablar de un derecho establecido, en el cual, cada uno de
nosotros decidimos si hacemos uso de él y en qué momento, pero para ello,
debemos entender a que nos referimos con éste término. Según Lauwrence
J. Hatterer, una persona homosexual es "Aquel que en su vida adulta está
motivado por una atracción definida, preferencial, erótica hacia miembros de su
mismo sexo, y quien, usualmente pero no necesariamente, tiene relaciones con
éste". Cada uno de nosotros tenemos diferentes ideas y al mismo tiempo
diferentes gustos, en este caso, hay personas que debido a diversos factores
como son; la búsqueda de amor y aceptación, envidia del mismo sexo o del sexo
opuesto, una vida controlada por diferentes temores y sentimientos de
aislamiento, pueden llegar a generar la inquietud y atracción de esta persona
hacia otra del mismo sexo, pero esto no lo hace ser diferente en cuanto a derechos y
oportunidades que los demás.
Desde muchos años atrás, han existido
personajes importantes que han defendido su sexualidad, y esto no ha sido
impedimento en cuanto a sus habilidades para generar obras importantes; tal es
el caso de Leonardo Da Vinci, importante pintor Italiano creador de “La última
cena”, obra que hasta nuestros días ha trascendido de manera abrupta en todo el
mundo, o alguien más cercana; Chavela Vargas, famosa cantante de Regional
Mexicano. Quienes hasta la fecha siguen siendo personalidades sobresalientes y
respetadas por su legado.
La
homosexualidad, es un tema que en muchas ocasiones ha causado conflicto entre
diversas instituciones, principalmente la Iglesia. La cual, prohíbe de manera
estricta este tipo de actos, denominados para ellos “pecado”, pero no sólo
señala a los homosexuales, si no también, a aquellas personas que los aceptan,
esto lo especifica de la siguiente forma: "Habiendo comprendido el juicio de
Dios, los que hacen tales cosas son dignos de muerte, no sólo lo hacen, más
aún, consienten a los que las hacen" (Romanos 1:26-27). Esto, y la vergüenza son dos factores
principales por lo cual muchas personas no se atreven a revelar su sexualidad,
y esto al mismo tiempo les genera una falta de identidad propia.
Para finalizar, debo admitir que
estoy completamente a favor de la
homosexualidad, es símbolo de libertad de expresión, otro derecho al cual nadie
es ajeno, mientras se trate con el respeto que se debe. El único inconveniente
que encuentro en ello es la llamada: “Destrucción de familias”, pero bien dice
Simone De Beauvoir “La homosexualidad
está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a
una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u
obligación”.
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